Gracias Sra. Presidenta.
Señorías, comparezco para presentarles el trabajo realizado en los últimos meses desde el Ministerio de Educación.
En mi última comparecencia en el mes de febrero en esta Comisión tuve ocasión de exponerles el diálogo y acciones que llevamos a cabo para alcanzar un Pacto Social y Político por la Educación.
En el día de hoy deseo poner de manifiesto las conclusiones que el Ministerio ha extraído de ese proceso y las acciones políticas que se han puesto en marcha una vez que el Pacto no ha sido posible alcanzarlo en los términos inicialmente previstos.
Estoy convencido que el debate que vamos a tener en el día de hoy resultará fructífero y nos va a permitir proseguir en la mejora de la educación que es lo que nos piden los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país.
2. CONCLUSIONES DESPUÉS DEL PROCESO DEL PACTO POR LA EDUCACIÓN
Señorías, como recordarán el pasado 6 de mayo se puso de manifiesto que no existía posibilidad cierta de alcanzar el Pacto Social y Político en los términos que se había propuesto.
Entonces dije, y así sigo pensándolo, que no era una buena noticia para el país. La sociedad en su conjunto nos demandaba este gran acuerdo y nos pedía que en la actual situación económica y política nos pusiéramos de acuerdo para abordar conjuntamente los desafíos de la educación en nuestro país. Trabajamos seria y rigurosamente para lograrlo.
Los objetivos que se planteaban los alcanzaremos, pero nos va a costar más, vamos a ir más lento y vamos a llegar menos lejos. Los logros serán menos estables y sostenibles. Eso no ha de ser una excusa para dejar de perseguirlos. Ni renunciamos a trabajar buscando el máximo acuerdo posible.
El Gobierno trabaja ya para alcanzarlos. Porque el Pacto no era un fin en sí mismo, ni meramente consistía en hacernos una foto. Lo que queríamos era conformar un espacio común de análisis y de acción, una mesa con el conjunto de fuerzas sociales, políticas y la comunidad educativa dialogando y trabajando por la educación.
El Partido Popular consideró que sus posiciones no le permitían apoyar este Pacto. Como recordarán, uno de los objetivos que se perseguían es dotar al sistema de estabilidad normativa, y sin el concurso del PP no estamos en condiciones de abordarla para garantizar ese objetivo. Y ello resultó suficiente para que no cupiera hablar de Pacto de Estado.
El último texto presentado representaba el máximo acuerdo y consenso posibles. Había un acuerdo en torno 12 objetivos educativos para la próxima década y en la gran mayoría de las casi 150 acciones concretas. Debatimos sobre todo ello, cada uno desde sus principios y convicciones. Es verdad que nos diferenciamos en cosas, pero a mi modo de ver las diferencias no tenían que ver con los problemas concretos de nuestra educación, ni con lo que nos pedía la ciudadanía.
El Pacto de Estado por la Educación lo han impedido motivos que no siempre tienen que ver directamente con la educación. Motivos que no aparecen en ningún diagnóstico nacional e internacional sobre la educación en España. Motivos que son difíciles de entender por los ciudadanos que nos pedían este gran acuerdo. Motivos que respetamos y sobre cuyo fondo no resulta fecundo debatir en este momento.
Señorías, el sistema educativo de nuestro país no es un desastre. Tiene grandes fortalezas como su equidad, su universalidad o la educación infantil, y también tiene problemas y carencias como el abandono escolar, el fracaso y la falta de flexibilidad. La propuesta de Pacto trataba de medidas concretas para combatir estos problemas, en lugar de limitarnos a descalificar el sistema.
Deseo agradecer el trabajo diario de 9 millones de estudiantes y sus familias, y de los 800.000 profesores que día tras día trabajan desde la educación y la formación por el presente y el futuro de nuestro país. Gracias a ellos, España es hoy lo que es: un país moderno y desarrollado. Y por ellos y para ellos hemos trabajado para alcanzar este Pacto y ahora continuamos trabajando al lado de ellos para desarrollar las medidas educativas que nos demandan.
Hemos debatido y propuesto medidas para luchar contra el abandono y el fracaso, para flexibilizar el sistema, potenciar la formación profesional, mejorar la calidad y la equidad, y modernizar las universidades.
El cambio y la mejora de nuestra educación significa apostar por nuevas formas de aprender y enseñar, por la plena participación de las familias y la sociedad en la educación, por la incorporación de las nuevas tecnologías, por el impulso del multilingüismo, por más apoyo, formación y promoción de los profesores. De todo ello hablaba la propuesta del Pacto.
Me gustaría que hubiéramos hablado más de todo ello y no de otras cuestiones sin duda importantes que no forman parte de los problemas del sistema educativo y si de ellas hacemos depender las mejoras es evidente que se demorarán años y años.
También deseo decirles que no era un Pacto del Ministerio con los agentes sociales, políticos y educativos. Era un Pacto entre todos nosotros. Por tanto, no me corresponde ni poner nota ni juzgar las actuaciones de cada uno de ellos. Supongo que cada cual ha hecho lo que consideraba más justo y oportuno. En democracia son los ciudadanos los depositarios de esta cuestión y son ellos los que juzgan y juzgarán las razones, actuaciones y la responsabilidad de los distintos agentes.
Como Ministro de Educación, una vez constatado que no era posible alcanzar este gran acuerdo no he perdido un minuto ni en buscar culpables, ni en lamentarme al respecto. Todo lo contrario.
El esfuerzo y el trabajo no sólo del Gobierno, sino también de todas las organizaciones sociales y políticas, ha merecido la pena. Me siento orgulloso de que en este país llevemos hablando más insistentemente y con seriedad de educación durante todos estos meses con análisis, tomas de posición y propuestas. Hemos situado a la educación en el centro del debate social y político de este país. Y de paso nos hemos dado todos un buen repaso en materia de educación.
Hemos construido una gran propuesta de mejora educativa y se han hecho importantes diagnósticos. El documento del Pacto ya es un texto de referencia incluso para quienes no han considerado adecuado apoyarlo. Y esto es bueno para el país y para todos los ciudadanos que se quieran sumar y que quieran acompañarnos en las políticas educativas que vamos a desarrollar.
Llevamos trabajando durante un año por alcanzar acuerdos y consensos, y también desarrollando las líneas políticas del Gobierno. Y en los últimos dos meses hemos trabajado para poner en marcha los 12 objetivos sobre los que se ha conseguido un amplio consenso social.
Los ciudadanos, y muy en especial la comunidad educativa, nos respaldan y nos piden que trabajemos para conseguirlo. Y les agrada vernos buscar acuerdos. Más aún nos piden que seamos capaces de lograrlo. Y nos lo piden a todos.
Confío y deseo que los partidos políticos respondan a esta solicitud, a esta petición de la sociedad, y apoyen las medidas que hemos anunciado y que a continuación les expondré.
He dicho muchas veces que el Ministerio no ha estado cerrado por pacto. El Ministerio ha estado trabajando y va a seguir haciéndolo por el bien de la educación. Y lo estamos haciendo convocando a toda la sociedad para conseguir alcanzar los retos de la educación, que son retos de la sociedad española en los próximos años. El camino puede ser otro, pero siempre se requerirá el consenso y el acuerdo.
3. TRABAJO DESARROLLADO EN LOS DOS ÚLTIMOS MESES
Señorías, el Gobierno es consciente de que el impulso y la mejora de la educación es determinante para la sociedad española. No hay mejor manera de luchar contra la crisis económica y para garantizar el crecimiento sostenible y el bienestar futuro que apostar por la formación y por la educación. Si queremos desarrollar la sociedad del conocimiento debemos situar la educación en el centro del debate social y político.
En Europa así lo hemos entendido el conjunto de los países de la Unión. Durante este semestre, bajo Presidencia Española, hemos conseguido desde el Consejo de Ministros de los 27 países por primera vez que la educación sea uno de cinco objetivos fundamentales de la nueva estrategia comunitaria Europa 2020 junto con el empleo, la innovación, el cambio climático y la inclusión social.
Por primera vez existe una voluntad explícita a nivel europeo de establecer un nuevo vínculo entre economía y educación: un vínculo que refuerza la idea de una Europa Social al situar la educación en el corazón de la economía.
Y esto ha sido posible gracias a que hemos puesto los valores educativos por encima de los debates instrumentales. Europa es consciente de que el futuro económico y social de la Unión, pero sobre todo de los ciudadanos y ciudadanas europeos, depende del impulso de la educación y la formación.
El pasado día 17 de junio los Jefes de Estado y de Gobierno fijaron cinco objetivos cuantitativos para el año 2020. Por un lado, reducir la tasa de abandono escolar al 10% como máximo, y por otro, incrementar al 40% como mínimo el porcentaje de la población entre 30 y 34 años que finaliza la educación superior o equivalente.
Son objetivos europeos, y cada país debe fijar los suyos propios. El Gobierno ha propuesto como objetivo para nuestro país que en 2020 el abandono escolar no supere el 15%. Respecto al otro objetivo, toda vez que en nuestro país ya se ha alcanzado, nos proponemos llegar al 43% de titulados en educación superior.
Con posterioridad, el día 24 de junio, comparecí en Bruselas ante el Comité de Educación y Cultura del Parlamento Europeo para dar cuenta de las acciones y resultados de nuestra presidencia en el Consejo de Ministros de Educación.
Estos debates y objetivos europeos debemos trasladarlos a nuestro país y desarrollar las políticas educativas que nos permitan alcanzarlos.
Como les he comentado, el Gobierno después de alcanzar los consensos necesarios en torno a los 12 grandes objetivos educativos ha puesto encima de la mesa distintas iniciativas para su consecución.
En primer lugar, hemos convocado distintas mesas de trabajo para alcanzar los consensos y acuerdos que nos permitan impulsar estos objetivos educativos. Y en segundo lugar, ha presentado un Plan de Acción para poner en marcha medidas concretas durante este año y 2011.
El pasado día 27 de mayo se reunió la Conferencia Sectorial de Educación. En dicha reunión el Gobierno presentó a las CCAA un Plan de trabajo con 14 propuestas de Programas de Cooperación a impulsar de manera inmediata. Dichos Programas se articulan en torno a cinco ejes fundamentales. La mejora del rendimiento escolar. La modernización del sistema educativo. Un Plan Estratégico de formación profesional. La evaluación permanente del sistema y la formación. Y apoyo del profesorado.
Entendemos que el trabajo coordinado con las CCAA es esencial para alcanzar buena parte de los objetivos educativos para la próxima década. El Gobierno considera que desde la unidad se debe respetar la diversidad. Eso significa que los programas se podrán aplicar con flexibilidad, pues es cierto que hay iniciativas ya puestas en marcha en algunas Comunidades Autónomas, pero es determinante que se alcancen en el conjunto del país objetivos comunes que garanticen la igualdad de oportunidades. En cualquier caso, tal y como se ha hecho con otros programas, no se trata de imponer sino de complementar desde objetivos compartidos.
Tal y como me comprometí se han convocado a lo largo del mes de junio cuatro mesas de trabajo con los agentes sociales y la comunidad educativa. Hay cuestiones y acciones concretas que debemos desarrollar en el marco de los 12 objetivos educativos que debemos llevarlas a cabo desde el consenso y el diálogo con todos ellos. Y consideramos que hay campos de actuación en los que debe trabajarse con quienes tienen estas responsabilidades y no otras.
Por eso se han constituido la Mesa con las Asociaciones de Padres y Madres, la mesa sectorial de la enseñanza pública, la mesa sectorial de la enseñanza concertada y la mesa del diálogo social con sindicatos y empresarios. Estas mesas de trabajo se han constituido con vocación de permanencia y desarrollan su labor en estos momentos.
Este compromiso se basa en un principio y una convicción profunda: la mejora de nuestra educación exige de la participación activa de la comunidad educativa. No mejoraremos la educación solamente modificando la legislación o incrementando los recursos económicos, si no trabajamos al lado de, y con la comunidad educativa.
4. PLAN DE ACCIÓN 2010-11
Señorías, una vez hablado con Comunidades Autónomas, agentes sociales y comunidad educativa, y planteado propuestas de trabajo en el ámbito de sus correspondientes competencias y responsabilidades, el Ministerio ha presentado en el Consejo de Ministros un Plan de Acción para 2010 y 2011.
El Plan persigue liderar e impulsar las políticas educativas de nuestro país en los próximos meses para caminar en la dirección de alcanzar los objetivos educativos de la próxima década.
Dicho Plan se inscribe en el compromiso que España ha alcanzado con sus socios comunitarios para situar la educación en el centro de las políticas comunitarias y para alcanzar los objetivos cuantitativos que antes les mencioné.
Se inscribe a su vez en el ámbito de las reformas que está adoptando el Gobierno para luchar contra la crisis económica, reactivar nuestra economía, mejorar nuestra productividad y volver a la senda del crecimiento económico y del bienestar a través de un nuevo modelo económico más sostenible.
En definitiva, se trata de un Plan que integra el conjunto de voluntades políticas, sociales y ciudadanas para hacer de la educación el motor del progreso económico y social de nuestro país.
Esto es lo que nos piden los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país: que seamos capaces de encontrar los acuerdos y consensos que permitan tener más educación y de mejor calidad.
Señorías, tanto los debates que se han producido en el Consejo de Ministros de Educación de la Unión Europea, como los datos e informes conocidos recientemente nos ratifican en los diagnósticos ya realizados que nos han servido para elaborar las propuestas y acciones de este Plan de Acción.
Los cambios económicos, sociales y tecnológicos hacen necesario no una reforma del sistema, sino una adecuación del mismo a una sociedad en constante cambio. Necesitamos un cambio de cultura educativa, con nuevas formas de aprender y enseñar. Aprovechar las nuevas herramientas de la información y la comunicación. Y vincular las mejoras educativas a mejoras en la empleabilidad futura de nuestros estudiantes.
Necesitamos incrementar el nivel de competencias básicas entendidas aquellas como un conjunto de conocimientos, aptitudes y habilidades. Esto es lo que nos dicen los informes internacionales como PISA y también el informe de la Evaluación General de Diagnóstico que hemos conocido este mes de junio. Considero decisivo que centremos el debate en esta cuestión y no en las horas a impartir de las distintas asignaturas.
A su vez debemos hacer frente al reto de la formación a lo largo de la vida. Y esto sólo podremos hacerlo si flexibilizamos nuestro sistema educativo. El objetivo del Gobierno es que todas las personas estén en la educación y en la formación hasta los 18 años. Se trata de un cambio de cultura educativa en todo el país.
Esta cuestión es especialmente urgente en los ámbitos laborales, de tal forma que las personas que estén trabajando puedan compatibilizar su empleo con la formación. Y eso exige flexibilizar tanto las vías de acceso como las distintas ofertas formativas. Que sea más fluido el tránsito entre los diferentes niveles. Más flexibilidad también para garantizar a los ciudadanos el diseño de sus propios itinerarios formativos y profesionales. En definitiva, un sistema más transversal.
Señorías, con los datos conocidos tras elaborar la primera Evaluación General de Diagnóstico podemos concluir que existe una homogeneidad en los resultados, con escasas diferencias entre CCAA. La España Educativa no coincide con la España Política, por lo que el color político del Gobierno autonómico no determina ni la calidad ni los resultados educativos.
Las diferencias más grandes de los resultados están entre los distintos centros, y también dentro de los propios centros. Este dato viene a confirmar lo que hemos venido diciendo en los últimos meses: las claves de las mejoras educativas están relacionadas con el profesor y con los centros. La conclusión es bien clara: Debemos dar más apoyo, más medios y más formación a nuestros docentes, y debemos dar un paso firme en la flexibilidad del sistema a través de una mayor autonomía en los centros.
Otra conclusión es que el éxito educativo está íntimamente ligado al nivel de expectativas futuras de las familias y estudiantes, y también, a las características socioeconómicas de la unidad familiar. El fracaso y el abandono no sólo encuentra causa en factores educativos, sino que se relaciona también con la situación económica y familiar. Por ello, resulta fundamenta reforzar la dimensión social de la educación para seguir garantizando la equidad y la igualdad de oportunidades, tal y como también hemos acordado los Ministros de Educación en la Unión Europa.
Señorías, el Plan de Acción 2010-11 persigue acciones inmediatas para mejorar el nivel de competencias básicas, para modernizar el sistema educativo, para flexibilizarlo, para mejorar la empleabilidad y adaptar el sistema a las demandas sociales que nos permita abordar los cambios sociales y económicos.
En más de una ocasión he sostenido que la crisis económica actual era también una crisis de modelos y de valores. Se están poniendo en cuestión los parámetros cortoplacistas del modelo económico de los últimos años. La sociedad entiende perfectamente estos cambios. Hay datos que nos invitan a ser optimistas y que indican que estamos en la buena dirección.
En el avance de resultados de la estadística sobre enseñanzas no universitarias del curso 2009-10 se observa que tenemos 162.892 alumnos más (un incremento del 2,2%) en las enseñanzas de régimen general respecto al curso anterior.
Hay 1017 centros nuevos de educación infantil lo que supone un incremento de 39.756 alumnos (un 11% más) respecto al año anterior.
Se ha producido un aumento muy significativo de alumnado en enseñanzas no universitarias post-obligatorias. Un 8,7% más en Formación Profesional de Grado Medio, un 3,2% más en bachillerato y un importante incremento del 10% en Formación Profesional de Grado Superior.
Hay que destacar también el incremento de un 43% en los alumnos de los Programas de Cualificación Profesional Inicial hasta llegar a los 74.080 durante este curso 2009-10. Y también el notable incremento en educación de adultos, de tal forma que en educación secundaria hay un 18% más de matriculados que el año anterior, y un 17% más de alumnos que siguen cursos de preparación a pruebas de acceso a ciclos formativos de la formación profesional.
Señorías, estos datos confirman que los ciudadanos y ciudadanas consideran que la educación y la formación son determinantes para su empleabilidad y su inclusión social. Por tanto, debemos estar a la altura de esta exigencia y demanda social y por ello el Gobierno ha presentado este Plan de Acción articulado en torno a los 12 objetivos educativos que gozan de un amplio consenso.
Las medidas contempladas suponen 590 millones de euros para programas y acciones inmediatas en 2010 y 2011. Mantenemos el compromiso de invertir 1500 millones en los próximos tres años, y confiamos en la cofinanciación de los distintos programas por parte de las CCAA. Ahora más que nunca, es necesario incrementar los presupuestos en educación. Es la mejor inversión. El Plan se presenta en estos momentos para que las CCAA tengan una orientación de las propuestas del Gobierno y puedan orientar sus presupuestos en esta dirección si así lo desean.
Somos conscientes de que las administraciones públicas deben ajustar sus presupuestos a las circunstancias económicas actuales, y el Gobierno así lo ha hecho. El Ministerio de Educación cumplirá con los Planes de Austeridad del Gobierno, pero destinará 590 millones de euros a estas acciones educativas. Es el momento de asumir este compromiso con la educación y con el futuro de nuestro país.
Señorías, este Plan contiene objetivos, se desarrolla a través de Programas con indicadores, financiación y evaluación de los mismos, y se inscribe en una estrategia de planificación plurianual para alcanzar los objetivos de nuestra educación en la próxima década. Y lo vamos a desarrollar con espíritu de diálogo y acuerdo en el conjunto de las mesas de trabajo constituidas y en los ámbitos de los grupos políticos parlamentarios.
Los Programas y acciones se estructuran en torno a los 12 objetivos educativos ya señalados, y dentro de cada uno en relación a objetivos específicos. En cualquier caso, conviene observar el Plan desde un punto de vista integral, puesto que todas las medidas propuestas inciden y aportan a la consecución de cada objetivo. Se trata de medidas y acciones transversales.
Engloba programas que consolidan otros ya existentes, algunos otros se amplían o refuerzan y también hay programas novedosos que se ponen en marcha con este Plan.
Entre los programas ya existentes y que vamos a seguir impulsando se encuentra el Educa3 para seguir incrementando el número de plazas en el primer ciclo de la educación infantil, el Programa Escuela 2.0 que incide en la modernización del sistema educativo a través de la incorporación de nuevas tecnologías.
No voy a detallar todos y cada uno de los Programas que contempla el Plan por cuestiones de tiempo, pero sí quiero detenerme en aquellos que abren diferentes perspectivas.
El Programa de mejora del rendimiento académico busca lograr que todos los estudiantes finalicen la educación obligatoria con los conocimientos, competencias básicas y valores necesarios para su desarrollo personal y profesional. Para lograr este objetivo se impulsarán las actuaciones dirigidas a reducir el abandono escolar que se vienen desarrollando en colaboración con las Comunidades Autónomas.
Además se extenderá el alcance del actual Programa de Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA), incorporando al alumnado de 3º y 4º de educación primaria y extendiéndolo a todos los centros sostenidos con fondos públicos.
Se implantará un nuevo Programa de profundización de conocimientos en primaria y secundaria para el alumnado con mayor capacidad y motivación para aprender, junto con la constitución de grupos de investigación para jóvenes que cursen Bachillerato y Formación Profesional. Se trata de una demanda educativa para atender la singularidad de nuestros estudiantes, y por tanto junto a los planes para ayudar a los que más problemas educativos tienen, también debemos establecer medidas específicas de aquellos alumnos y alumnas que obtienen mejores resultados.
Con el objetivo de flexibilizar nuestro sistema educativo e incrementar el éxito escolar de nuestros estudiantes se propone la modificación de la organización del 4º curso de ESO con el objetivo de que responda más explícitamente a su carácter orientador y a la elección de los alumnos a través de dos opciones, una orientada al Bachillerato y otra a la Formación Profesional. Al finalizar cualquiera de las dos opciones se obtendrá el título de ESO para poder cursar FP o Bachillerato independientemente de las opciones cursadas. También se propone la agrupación de materias en diferentes opciones.
Los alumnos de Enseñanza Secundaria Obligatoria, además del título de ESO, recibirán un certificado con los años que han permanecido en el sistema educativo y las competencias adquiridas durante ese tiempo.
Asimismo se introduce la posibilidad de certificar oficialmente las competencias básicas adquiridas por el alumnado que finalice la educación obligatoria sin haber obtenido el título de graduado en ESO.
Necesitamos incrementar la evaluación de nuestro sistema educativo y por ello en el Plan se plantea, además de la Evaluación de diagnóstico en 4º de primaria y 2º de Secundaria, una evaluación general del sistema educativo en 6º de Primaria y 4º de Secundaria con la participación de las CCAA.
Otra de las novedades del Plan reside en el impulso de Contratos Programas plurianuales con los centros educativos y las Administraciones. Dichos Contratos irán acompañados de recursos económicos, humanos y materiales para conseguir el éxito educativo de los estudiantes. La Evaluación General de Diagnóstico revela que es determinante la implicación de todos los actores educativos de un centro: dirección, profesores, alumnos y familias en torno a un Plan compartido de trabajo para conseguir buenos resultados.
Señorías, durante este curso se ha acometido con el Programa Escuela 2.0 un esfuerzo importante para la modernización de nuestro sistema educativo. El sistema educativo debe adaptarse a los cambios sociales que se suceden a un ritmo vertiginoso. Y para completar este proceso resulta determinante un salto cualitativo en la mejora del conocimiento de lenguas extranjeras. Nuestro país arrastra un déficit histórico en conocimientos de idiomas y necesitamos impulsar el aprendizaje de idiomas para que las personas tengan mejores posibilidades de empleabilidad, se faciliten los contactos culturales y comerciales. Todo ello mejorará la productividad de nuestra economía. Pero debemos hacerlo garantizando la cohesión social y la igualdad de oportunidades.
Por ello, el Gobierno ha incluido dentro del Plan de Acción 2010-2011 un ambicioso Programa de mejora del aprendizaje de lenguas extranjeras.
Dicho Programa contempla un incremento de la formación inicial y permanente del profesorado en relación con las lenguas extranjeras, para lo que se potenciarán las estancias formativas en otros países y los intercambios de profesores.
Se aumentan los apoyos al aprendizaje de lenguas extranjeras, con medidas como el incremento de las estancias formativas de entre 3 y 10 meses de alumnos de secundario y bachillerato en otros países. Se creará una red exterior de inmersión lingüística y se incrementará la presencia de profesorado nativo en nuestros centros, para lo que se aumentará el número de auxiliares de conversación y se creará un programa de profesores visitantes de otros países.
También se impulsará el incremento de centros plurilingües y se fomentará el reconocimiento de las competencias en idiomas adquiridas en contextos de aprendizaje formal y no formal.
La Formación Profesional constituye uno de los grandes retos educativos de nuestro país. Necesitamos incrementar el número de alumnos, se precisa más sincronización entre la oferta de formación profesional y las demandas sociales y económicas (especialmente las laborales), necesitamos una organización más flexible tanto en las vías de acceso a estos estudios como en los vínculos con otros niveles educativos. Por ello, el Plan de Acción 2010-11 contempla un Plan Estratégico de la Formación Profesional.
Algunas de las medidas ya se han incorporado al Proyecto de Ley de Economía Sostenible que actualmente se encuentra en fase de tramitación parlamentaria. Pero es necesario poner en marcha otras nuevas.
Entre ellas quiero destacar la culminación con más celeridad de las nuevas titulaciones de formación profesional, con especial atención a la formación a distancia, la potenciación de la orientación profesional, aprovechando las posibilidades que ofrecen las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (portal TodoFP) o la inminente convocatoria de procesos de evaluación y acreditación de competencias profesionales adquiridas por la experiencia laboral en los ámbitos de la educación infantil y en el de la atención a personas en situación de dependencia.
Nuestro sistema educativo se caracteriza por su equidad. Las acciones y Programas que les acabo de enunciar inciden en la mejora de la calidad del sistema. Debemos ser capaces de garantizar la calidad y la equidad. Por ello, hay que profundizar en la dimensión social de la educación.
Nuestro país ha hecho en los últimos años un gran esfuerzo en materia de becas y ayudas para garantizar que ningún estudiante abandone sus estudios postobligatorios (Bachillerato, Formación Profesional o Educación Universitaria) por motivos económicos. Y lo vamos a seguir haciendo, y para ello se continuarán introduciendo novedades en el sistema de becas y ayudas, potenciando las Becas salario y las de movilidad, y se incrementarán las dotaciones presupuestarias.
Además, se someterán a análisis todas las líneas de ayudas al estudio y a la formación del profesorado financiadas con cargo a los Presupuestos Generales del Estado y se revisarán y reorientarán aquellas que no alcancen los estándares de eficacia requeridos, con objeto de optimizar la utilización de los recursos públicos. A estos efectos, se creará el Observatorio Universitario de Becas, ayudas y rendimiento académico que velará por la eficiencia, la eficacia y la sostenibilidad del sistema de ayudas públicas.
El Plan de Acción 2010-11 refuerza la dimensión social también a través de la puesta en marcha de un Programa de Educación Inclusiva que supone un conjunto de medidas transversales a todo el sistema educativo para lograr la detección precoz de las necesidades específicas de apoyo educativo, la mejora de la formación del profesorado, y los recursos de apoyo, así como las becas y ayudas.
Señorías, voy a finalizar hablando de las medidas que vamos a tomar en materia de universidades y educación superior. Las universidades también forman parte del sistema educativo. Son educación superior. Y su importancia en torno a los objetivos educativos para la próxima década son determinantes no sólo para la mejora de la formación, sino también para el impulso de un nuevo modelo económico y productivo. Así, lo hemos constatado en las reuniones de Ministros de Educación Superior donde se ha acordado un impulso a la modernización e internacionalización de las universidades, y también a reforzar la dimensión social de las mismas. Por ello es por lo que uno de los objetivos cuantitativos dentro de la nueva Estrategia Europa 2020 es alcanzar para el conjunto de la Unión un 40% de titulados en educación superior y equivalente.
Durante e próximo curso académico 2010-2011 debe alcanzarse una completa reforma curricular en el marco del Espacio Europeo de Educación Superior. El Plan de Acción 201011 contempla las acciones previstas en el marco de la Estrategia Universidad 2015, para la modernización del Sistema Universitario español, con tres objetivos generales: la dimensión social de la Educación Superior, la excelencia y la internacionalización de las universidades.
Dentro del Plan merecen destacarse las siguientes grandes líneas de actuación:
Programas de Formación y empleo con el objetivo de aumentar el número de personas con titulación universitaria y aumentar el número de estudiantes en programas de movilidad nacional e internacional. Estos programas refuerzan la dimensión social de la universidad, abriendo sus puertas a todos los sectores de la población, tanto a aquellos que ya pasaron por sus aulas, como fundamentalmente, a aquellos que por diversos motivos no pudieron acceder.
Merece destacarse el Programa de Máster para desempleados dirigido a aquellos titulados universitarios entre 25 y 40 años, que tengan reconocido el derecho a percibir la correspondiente prestación por desempleo. Su objetivo es proporcionar ayudas para la mejora de la formación de estas personas con el fin de favorecer las oportunidades de reincorporación al empleo, facilitando a su vez el reciclaje profesional.
Desde otra perspectiva, el Plan de Acción 2010-11 contempla la nueva regulación de las enseñanzas del Doctorado basada en los criterios de convergencia europea y las más novedosas metodologías docentes orientadas a la investigación y su aplicación al sector productivo y del conocimiento. Se potenciará e incentivará la actividad del Personal Docente e Investigador en las actividades de transferencia de conocimiento como uno de los elementos clave de cambio del modelo productivo en nuestro país.
También se contempla la agregación, especialización e internacionalización de los campus universitarios. Se trata de construir un eje universidad-ciudad-territorio, a través de la mejora de la calidad, la excelencia y la racionalización de la oferta docente evitando la atomización. Todo ello para el diseño de una nueva arquitectura del conocimiento que sea más eficiente y adecuada en el marco del Plan de austeridad de las administraciones públicas.
Finalmente, el Plan de Acción 2010-22 contempla las medidas incluidas en el Plan para la mejora y seguimiento de la sostenibilidad financiera del Sistema Universitario español para promover la excelencia académica e incrementar su impacto socioeconómico, tales como la adaptación del Plan general de contabilidad Pública a las especificidades de las universidades.
5. FINAL
Señorías, finalizo ya. El Ministerio de Educación ha trabajado durante el último año poniendo en marcha numerosas iniciativas y acciones en el ámbito educativo. Al mismo tiempo, se ha impulsado un gran debate en el país para llegar a acuerdos globales para la mejora del sistema educativo.
Aunque no ha sido posible alcanzar un Pacto Social y Político en los términos inicialmente previstos, se ha conseguido un consenso social muy importante en torno a los grandes objetivos educativos para la próxima década. Objetivos que están en consonancia con la Estrategia Europa 2020 y con los informes nacionales e internacionales que hemos conocido.
Nos corresponde gobernar. Gobernamos y seguiremos haciendo con el concurso y con el consenso que siempre buscamos. Para ello reclamo su colaboración.
El Gobierno trabaja y lidera estos procesos desde la óptica de los acuerdos con las Comunidades Autónomas, los agentes sociales y la comunidad educativa. Fruto de este trabajo es el Plan de Acción 2010-11 que se ha presentado en el último Consejo de Ministros. Pido a los grupos parlamentarios el apoyo constructivo a estas medidas. Y por supuesto, trabajaremos para adoptar las decisiones para lograrlo, cada cual desde sus competencias y su responsabilidad.
Muchas gracias.